En 1880, desde Montevideo, prometía concretamente a su sobrino Remigio Colombres: “Iré a Buenos Aires a la apertura del Congreso y a Tucumán al fin del invierno”. La promesa, en realidad, se cumpliría recién ciento once años más tarde. Fue el 29 de agosto de 1991. Ese día, miles de tucumanos tuvieron la emoción de ver llegar sus restos, recibidos por las primeras autoridades de la Nación y de la Provincia, en un marco de fervor difícil de olvidar.
Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/172630/informacion-general/